Por los ancianos y los pobres

La cita en Panamá: la próxima JMJ se celebrará en 2019 en el Estado ístmico entre las dos Américas. Lo anunció en Cracovia el primer Pontífice latinoamericano al término del XXXI encuentro internacional de las jóvenes generaciones. Después de celebrar, el domingo 31, la misa de clausura en la inmensa explanada del Campus misericordiae, en el Ángelus el Papa confirmó oficialmente una voz que ya había comenzado a circular con anticipación en los medios de comunicación.

Desde las orillas del Vístula a aquel extremo de tierra donde, gracias al famoso canal, se encuentran los océanos Atlántico y Pacífico, la próxima JMJ tendrá lugar en la primera diócesis de tierra firme en el nuevo continente. Después de la isla de Santo Domingo fue, en efecto, Panamá quien acogió el Evangelio, que luego desde allí se difundió en todas las direcciones, colmando con su mensaje de esperanza la historia y la cultura de las Américas. Una tierra que acogerá por quinta vez la JMJ: después de la ediciones anteriores en Argentina, Estados Unidos, Canadá y Brasil.

La alegría de los jóvenes panameños, que cantando y bailando con ritmos caribeños acogieron la cruz y el icono símbolos de las Jornadas mundiales de la juventud, ofreció una anticipación de lo que será el encuentro del año 2019: una JMJ que habla español e inglés, pero también wari wari —la lengua que mezcla elementos de las dos anteriores con la tradición criolla— y algunos idiomas indígenas, para valorizar también las más antiguas poblaciones del país. Donde, incluso siendo ya la una de la madrugada, muchos permanecieron despiertos para escuchar el anuncio del Pontífice, acogiéndolo con el sonido de las campanas en las iglesias.

La celebración dominical del Papa en el Campus misericordiae tuvo lugar bajo un sol fuerte. Francisco tras llegar bendijo uno de los dos edificios donados por Cáritas diocesana como herencia de la JMJ de Polonia: una casa diurna para ancianos y un depósito de alimentos para los necesitados de las parroquias locales. Y el Campus misericordiae mismo permanecerá como base para un proyecto de desarrollo urbanístico con reducido impacto ambiental.

Y siguió el baño de multitudes en medio a los jóvenes: Francisco subió a bordo del papamóvil y recorrió tres kilómetros y medio entre los varios sectores de la explanada abarrotada con casi dos millones de personas, según estimaciones de los organizadores.

Fuente: L'Osservatore Romano
Última modificación: 5 de agosto de 2016 a las 13:06
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