Comentario al Evangelio para el jueves 18 de agosto 2016

XX del tiempo ordinario. San Mateo 20, 1-6

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola: El Reino de los Cielos se parece a un propietario que al amanecer salió a contratar jornaleros para su viña.

Después de ajustarse con ellos en un denario por jornada, los mandó a la viña. Salió otra vez a media mañana, vio a otros que estaban en la plaza sin trabajo, y les dijo: Vayan también ustedes a mi viña y les pagaré lo debido. Ellos fueron.

Salió de nuevo hacia mediodía y a media tarde e hizo lo mismo.

Salió al caer la tarde y encontró a otros, parados, y les dijo: ¿Cómo es que están aquí el día entero sin trabajar?

Le respondieron: Nadie nos ha contratado.

El les dijo: Vayan también ustedes a mi viña.

Cuando oscureció, el dueño dijo al capataz: Llama a los jornaleros y págales el jornal, empezando por los últimos y acabando por los primeros.

Vinieron los del atardecer y recibieron un denario cada uno. Cuando llegaron los primeros, pensaban que recibirían más, pero ellos también recibieron un denario cada uno. Entonces se pusieron a protestar contra el amo: Estos últimos han trabajado sólo una hora y los has tratado igual que a nosotros, que hemos aguantado el peso del día y el bochorno.

El replicó a uno de ellos: Amigo, no te hago ninguna injusticia. ¿No nos ajustamos en un denario? Toma lo tuyo y vete. Quiero darle a este último igual que a ti. ¿Es que no tengo libertad para hacer lo que quiera en mis asuntos? ¿O vas a tener tú en vida porque yo soy bueno? Así, los últimos serán los primeros y los primeros los últimos.

Palabra del Señor.

El papa Francisco, en especial en la exhortación La alegría del amor, nos invita a discernir las diversas situaciones por las que pasan personas en su matrimonio. Hay que colocarse ante la persona, no se puede decidir de forma general.

La misericordia de Dios actúa así, le da a cada uno porque lo merece, pues Dios es bueno. Debemos alegrarnos cuando a una personas se le atiende, se le escucha y se le da una oportunidad no importa en la condición en que se encuentre. A veces caemos en unos legalismos tan cerrados que no permiten actuar conforme a esta misericordia de Dios, en su bondad.

Última modificación: 18 de agosto de 2016 a las 11:38
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